8/20/2011

Un escritor sin reputación


Mientras espero que me llegue mi registro de derechos de autor (que continúa su recorrido en los pasillos del INDAUTOR en Tenochtitlán) y prosigo la escritura de mi segunda novela con Gloria como protagonista, me entero que en realidad estoy perdiendo mi tiempo, ya que la eventual publicación de ambas novelas me impedirían ser considerado un escritor, al menos un escritor de prestigio.

Esto viene a cuento porque anteayer leí en Milenio.com que Mauricio Carrera —un escritor que desconozco— escribió una novela intitulada: El Tigre de la luna. El misterio de la profecía maya “a pesar (dice el artículo) que conocía los riesgos de escribir una novela dedicada a la supuesta profecía maya de la llegada del Apocalipsis en diciembre de 2012, sobre todo porque su carrera literaria tiene como objetivo forjarse una reputación como escritor, lo que estaría en peligro al dedicarse a temas con cierto aspecto de best seller” (El énfasis en cursivas es mío).

Si alguno de los lectores de estas Crónicas Profanas se pregunta el por qué la última vez que fue a una librería no agregó a un autor mexicano en su compra de novelas, ahí tiene su respuesta.

Los novelistas mexicanos no venden porque a éstos no les interesa escribir para los lectores. Ellos escriben para otros escritores como ellos. No les interesa ser leídos, les interesa ser reconocidos como escritores. Sus esfuerzos no se encaminan a contar una historia, sino a satisfacer los requisitos de algún concurso literario ya que, si lo ganan, adquieren prestigio.

Hace dos semanas fui invitado por mi amigo Luis a una serie de ponencias de los escritores de Ciencia Ficción de Nuevo León. Luis mismo fue uno de los oradores, ya que tiene en su haber al menos dos novelas de Ciencia Ficción: Technotitlan Año Cero y Sangre de Neón. ¿Alguno de ustedes conocían esos títulos? La respuesta es, no.

Y si lo digo con tal seguridad es porque Technotitlan Año Cero se publicó en 1999 con una tirada de sólo 350 ejemplares (editados por el mismo autor) y los tres tomos de Sangre de Neón están a punto de ver la luz gracias a los nuevos esfuerzos de auto edición de Luis.

Ahora bien, ¿por qué Luis tuvo que recurrir a la auto publicación? Por la sencilla razón de que la Ciencia Ficción está considerada como un género literario menor. Y quienes la consideran así no son el público lector —que ni se enteran de ellas por la nula difusión de este tipo de “género literario menor”— sino los escritores con una reputación que defender,  como Mauricio Carrera, que arriesgó todo al dedicarse a temas “con cierto aspecto de best seller”.

Al escritor mexicano le horroriza el término Best Seller. Siente pavor de ser considerado un escritor cuyos libros se venden mucho. ¿Se imaginan qué terrible debe ser para un escritor  que esa novela que escribió con tanto esfuerzo sea leída por miles, o tal vez millones, de lectores? Ha de ser un horror, seguramente.

El escritor mexicano no aspira a eso, por supuesto. Lo que éste anhela es poder presumir el primer lugar que obtuvo hace veinte años en un certamen de cuento regional, o la mención honorífica que alcanzó en el certamen del premio Juan Rulfo, o cualquier participación que haya tenido en otros certámenes literarios nacionales o internacionales, que la mayor parte de las veces sólo le sirven para tener una reputación, obtener el reconocimiento de sus colegas escritores o para alcanzar el prestigio necesario para poder cobrar un estipendio por ofrecer una conferencia, servir como jurado de algún certamen literario, prologar alguna obra o tener la oportunidad de ganarse unos pesos escribiendo artículos en un periódico. Mientras sobrevive con eso, puede continuar trabajando en esa obra con la que ya lleva más de diez años y que está destinada a convertirse en la Gran Novela Mexicana.

Si bien es cierto que la mayoría de los Best Sellers carecen de cualidades que se podrían llamar “literarias” (ya que abundan en clichés, sus caracteres no tienen profundidad y siguen una trama lineal y muy básica, entre otras debilidades) nada impide que una buena novela pueda llegar a convertirse en un Best Seller. En otras palabras, el público lector es quien decide si una novela o historia es buena o no. ¿Que esto es una falacia? ¿Que si no fuera por las costosísimas campañas publicitarias que hacen los editores esos libros basura que son los Best Sellers no se venderían?

Consideremos el caso de Harry Potter. No nos fijemos ahora, cuando ya la saga ha vendido más de 400 millones de ejemplares a nivel mundial y ha terminado la saga cinematográfica, también muy exitosa. No, retrocedamos en el tiempo a 1995, cuando J.K. Rowling andaba vagando por todos lados (incluso fue a España) con el propósito de encontrar algún editor que le publicara su primera novela de la serie: Harry Potter y la piedra filosofal.

Nadie quería publicarla, hasta que una pequeña y oscura editorial inglesa se arriesgó. Pero como la editorial no tenía muchos recursos, no podían hacer una gran campaña publicitaria. Así que imprimieron sólo quinientos ejemplares y los mandaron a algunas librerías, donde acumularon polvo hasta que alguien compró la novela y le gustó. Y ese lector se la comentó a otro lector y se la recomendó. Y este otro lector hizo lo mismo con otro. Y la voz se fue extendiendo de lector en lector, hasta que alguien se dio cuenta que algo estaba pasando y compró los derechos cinematográficos… lo demás es historia.

La saga de Harry Potter puede gustarles o no a los críticos y a los escritores (la gran mayoría de ellos la consideran basura), pero lo que es innegable es que a millones de lectores sí les gustó. Y quien cuenta —quien debe contar en última instancia— como los jueces de cuál es una buena historia y cuál no son precisamente los lectores.

Yo, mientras tanto, continúo esperando a que me llegue mi registro para empezar a buscar un agente literario y sigo con la escritura de mi segunda novela. Porque a mí no me interesa el prestigio ni ser un escritor reputado. Yo sólo busco lectores. Ellos serán los encargados de juzgar si mis historias son buenas o no. 



3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo, son dos mundos, los que no, los que sí, y prefiero eso, ni modo, ser reconocido por lectores y también, he escuchado y leído cada cosa acerca de premios y reconocimientos...

    Y si no me creen, un día lean a Víctor Roura de la sección cultural de El Financiero... él ha comentado mucho de las simulaciones que ha habido y ¿por qué no? ¿hay?, ¿habrá? en nuestras intensas letras mexicanas... Saludos!

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  2. Anónimo12:50 a. m.

    Yo si conozco "Technotitlan: Año Cero", es mas, tengo un ejemplar firmado por el autor.

    Saludos! =)

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  3. Hola Jaime, yo soy tu lectora, los demas quiza son algo callados, pero tienes razon, recomendando de manera individual es como se dara a conocer un libro que no tiene el apoyo suficiente que deberia tener.
    Espero la segunda novela de Gloria. y todas las que le sigan.

    saludos.

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