12/18/2010

Cambio de rumbo

Hay momentos en la vida en que se requiere hacer un alto. La mayor parte de las veces esa necesidad de detenerse surge por una situación impactante, inusual o trágica: un accidente, la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad grave.

Sin embargo, no siempre es así. La mejor manera de hacer un alto en el camino es cuando tú mismo decides parar. Un buen día te levantas y decides que a partir de ese momento has decidido detenerte. No hay nada que te indique que eso debe de ser así. No hay señales ni signos ni premoniciones ni intuiciones. Simplemente dices: paro, y paras.

Ahora bien, ¿por qué parar? ¿Por qué hacer un alto en el camino? Necesitas parar para cambiar. Un cambio de rumbo se hace necesario en determinadas etapas de nuestras vidas.

Un cambio de rumbo solamente, porque es imposible detenerse por completo. Simplemente no puedes decir “hasta aquí llego” y pretender que con eso todo lo demás se detendrá contigo. Porque la vida no se detiene. Tú haces un alto, pero la vida te rebasa y arrastra consigo todo lo demás.

Así que me he detenido, momentáneamente. Apenas he tenido tiempo de reflexionar, ya que siento cómo la vida me empuja con toda su fuerza por la espalda, exigiéndome avanzar, proseguir mi camino.

No es la primera vez que cambio de rumbo, ni creo que sea la última vez que lo haga. Este blog de Crónicas Profanas es un testigo confiable de ello.

Inicié Crónicas Profanas en octubre 2006, alentado por mi amigo Luis. En un principio me resistí a iniciar un blog, ya que sabía que mantenerlo me iba a quitar tiempo. ¿Tiempo para qué? Tiempo para escribir.

Me gusta mucho escribir, casi tanto como leer. Sin embargo, no me gusta escribir por escribir; lo que me gusta es contar historias. Todo lo que escribo, incluso cuando escribo poesía, cuenta una historia.

Sin embargo, el contar historias no es tarea fácil. Primero hay que encontrar la historia (o dejar que ésta te encuentre) y escribirla, narrarla.

Allá por septiembre de 2006 sentí que la veta de historias que había encontrado se había agotado. Seguía encontrando historias, pero estas eran simples fragmentos que no acababan de formar un todo.

Así que empecé con el blog de Crónicas Profanas. En éste, más que contar historias, intentaba hacer llegar mi punto de vista a personas desconocidas. Sabía que yo no tenía siempre la razón o que mi manera de ver las cosas pudiera ser entendida o comprendida por gente a la que no había visto nunca.

Pero aún así seguí adelante. Si se toman la molestia de ver los archivos, se darán cuenta de los cambios de rumbo que he efectuado en los últimos cuatro años. Llama la atención los años 2008 y 2009, donde sólo hubo dos y tres tres mensajes míos, respectivamente. ¿Por qué? Porque consideraba que no tenía nada qué decir. Y cuando no tengo nada que decir, me callo.

A partir de abril de 2010 sentí que tenía muchas cosas qué decir, así que se nota un cambio importante. Las entradas al blog se hicieron rutinarias, dos o hasta tres veces por semana.

Y llegó noviembre. Y con noviembre un reto: completar 50,000 palabras en 30 días.

Lo que al principio comenzó como un juego, pronto se convirtió en una veta de historias. Había empezado a cavar en busca de historias, pero estaba cavando en el lugar equivocado.

Junté mis 50,000 palabras en 28 días y le seguí. El resultado “Retorno 2012 o Cómo sobrevivir a una invasión de zombis” estará disponible para todos a más tardar el 28 de diciembre próximo. Estoy trabajando actualmente en el blog donde podrán encontrar la historia más terrorífica, emocionante y delirante que se haya escrito desde la invención de la imprenta. 

Aprendí tanto en el proceso de mi ficción "pulp" (porque eso es mi novela), que nuevamente me puse en contacto con historias que puedo contar.

Así que a partir de ahora voy de nuevo a convertirme en un contador de historias. No voy a abandonar Crónicas Profanas, pero éstas serán más escasas. Sin embargo, que sean escasas no significan que dejen de ser interesantes, ya que pienso que esto es lo menos que puedo ofrecerles a aquellos pocos lectores que me han seguido regularmente durante estos cuatro años.

Esta no es una despedida, es un cambio de rumbo.

El cronista vuelve a ser narrador.

Mantendré el contacto.

1 comentario:

  1. Anónimo3:47 a. m.

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